“Los
libros no se han hecho para servir de adorno: sin embargo, nada hay
que embellezca tanto como ellos en el interior del hogar”
Mientras enciendo la televisión de mi
cuarto tras un día agotador, comienzo a leer las entradas de mi
compañeros blogueros y lo admito, yo también soy un adicto al
móvil. De repente, mis ojos buscan automáticamente mi smartphone, y
en pocos segundos me encuentro observando como un robot el timeline
de twitter. Mi dedo se desplaza demasiado rápido por la pantalla,
solo leo palabras sueltas hasta que observo una discusión de dos
conocidos tertulianos. Desde su papel de escritores ocasionales,
critican la opinión cada vez más generalizada de que el consumo de
literatura se ha vuelto un lujo, a lo que añaden el dato del bajo
precio al que se venden los libros para eBooks. Giro la cabeza y miro
a la estantería, donde voy acumulando las decenas de libros que leo
anualmente. Me sorprendo a mí mismo preguntándome cómo es posible
que no tenga un libro electrónico a mano, colocado por ejemplo entre
los mandos y juegos de mis cinco videoconsolas, al lado de los
cargadores del móvil, el portátil, la cámara de fotos, cerca del
ordenador de sobremesa y de la impresora, o enredado entre los cables
de los auriculares. Es sencillo, la lectura es mi cura contra el
virus de las nuevas tecnologías. Es más, me indigno al pensar que
de verdad exista gente que prefiera deslizar páginas en forma de PDF
a tener entre sus manos medio kilo de celulosa laminada impregnada de
tinta.
Observo la estantería y me fijo en la
sección de literatura juvenil. Recuerdo cómo hace más de un lustro
comenzaba a devorar esas miles de páginas que hablaban de mundos
imaginarios, y entiendo que mi afición no se hubiese desarrollado de
haberse presentado esas aventuras en una pantalla. El placer que se
siente al coger un libro nuevo, al tocar ese título ilustrado en
relieve, al oler sus páginas, al oír el sonido característico al
pasarlas, la ventaja de subrayar ese párrafo que tanto nos gusta, no
puede ser sustituido por ningún aparato tecnológico. Devorar y
admirar un libro no solo consiste en leer con ansia el texto que
contiene. Puedo afirmar que el amor a primera vista también exista
en la literatura, ya que suelo enamorarme de las portadas. En
definitiva, no cambiaría mi estantería repleta de libros por ningún
eBook que contenga todos ellos en su memoria.
A partir de aquí, quiero plantear la
siguiente pregunta a nuestros lectores. ¿Libro tradicional o eBook?
Las ventajas del libro tradicional son muchas, tanto físicas (no es
algo virtual iluminado en una pantalla, es algo palpable, tangible)
como psicológicas (las sensaciones que transmite influyen de manera
más directa). El eBook, por su parte, nos permite la posibilidad de
ahorrar espacio y peso, y en algunos casos también dinero.
Mi opinión es clara, novedad no
significa mejora. En los últimos años, las nuevas tecnologías han
conquistado todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Cada vez
somos menos humanos, menos personas, estamos perdiendo nuestra
naturaleza social en favor de esta droga silenciosa que, aunque no
mata, sí que entristece y empobrece nuestras vidas, robándonos poco
a poco tiempo y emociones. Seguiré siendo un adicto a la tecnología,
pero procuraré de vez en cuando sostener un libro entre mis manos,
tumbarme y dejar de lado cualquier dispositivo, y disfrutar de ese
aire puro que necesitamos para hacer frente a la polución
electrónica.
“He
buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado
en un rincón apartado, con un libro en las manos”
100% de acuerdo, te copio la frase de no cambiar un libro por tener todos en tu aparato electrónico. +1
ResponderEliminarMuy de acuerdo con lo que dices Álvaro, yo también soy una amante de los libros, tanto que ya no me queda espacio en las estanterías, me encanta ir a la casa del libro, elegir EL libro que voy a escoger en esa ocasión y enamorarme de la portada. Pero lo admito, no hago ascos al ebook, lo utilizo en mis viajes largos, lo compagino con un libro en papel, porque es mucho más ligero y en ocasiones pequeño. Eso sí, no lo sustituyo por el libro físico, algo que no me gusta nada del ebook es no poder pasar las páginas y por supuesto aunque se extienda su uso no podemos permitir que se pierda el uso de los libros en papel. ¡Muy buen post! Y me quedo con esa gran última frase "He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos"
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